
Ya no quedan voluntarios. En realidad, ya no queda voluntad. Os lo digo con conocimiento de causa, de verdad. El otro día vino a dar un Taller Literario el autor mallenero Santiago Gascón. Les propuso amis alumnos de 3º de la E.S.O el siguiente problema para que escribiesen un texto (en sólo 20 líneas):
El día que Tsao-Ling entró en clase, supe que íbamos a ser amigos. Era un niño gordo como un Buda, amarillo ....
Yo sabía que "voluntario" en la E.S.O significa "no sirve de nada hacerlo", así que tomando la sartén por el mango, les obligué a escribirlo, si bien era voluntario leerlo delante del resto. La mayoría cayeron en el tópico: Tsao-Ling pertenecía a alguna mafia peligrosa, o su abuelo trabajaba explotado en "un todo a cien"... Sólo una de mis alumnas, con una personalidad bastante definida para ser adolescente, le dio un toque Kill Bill, convirtiendo a Tsao-Ling en un atlético samurái, aunque para ello fuera necesario cambiar la nacionalidad de Tsao-Ling a la de japonesa.
En fin, ya no quedan "voluntarios", ni boy-scouts, ni dulces ancianitas ... todos están en peligro de extinción, como las profesoras de lengua que creemos que un taller literario despertará la vocación dormida de algún pequeño literato.