AVISO A NAVEGANTES: NO TODOS SOMOS IGUALES.

Así que ya os podéis imaginar, cuando se me acerca el jubilado de turno (especie muy extendida en esos lares) con mucho tiempo y con muchas ganas de hablar, tengo que driblarle y evitar su mirada inquisitoria. Lo mismo me ocurre con extensas familias de ecuatorianos; nigerianos; etc.
Pienso que alguna entidad financiera "haría el agosto" si se atreviera a contratar una tarjeta de crédito a esos individuos sospechosos, porque realmente son quienes demuestran un interés ferviente en poseerla.
Quizás porque lo prohibido es lo que más nos atrae, ¿no?
2 comentarios
la niña gusana -
cristo 2.0 -