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María en el país de los mierdecillas

LOCAL

NUEVOS CAMINOS, NUEVOS RETOS

<center><strong>NUEVOS CAMINOS, NUEVOS RETOS </strong></center>

Este año me toca dar clases en Diversificación (un programa adaptado, lleno de buenas intenciones, pero no sé si de buenos resultados). Lo cierto es que, nuevamente, soy novata y me toca aprender casi tanto como mi alumnado.

Las cosas no se entienden desde fuera y, desde dentro, a veces todo resulta muy raro. En realidad todos seguimos un camino diversificado: el camino que marcan nuestros propios pasos y, en ocasiones, los demás entorpecen o facilitan nuestros pasos. Siempre he pensado que la vida es como un libro de ésos de "vive tu propia aventura"; cuando pasas la página, te preguntas qué habría pasado.

En fin, que mis chicos son muy majos pero están un poco "desorientados" ...casi tanto como su profe.

P.D: seguiré informando.

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres.

APOSTANDO A CIEGAS

<center><strong>APOSTANDO A CIEGAS</strong></center>

Un año más toca esperar a la puñetera lista y jugarme con el destino mi estancia durante un año (esperemos) en algún pueblo, pueblucho o ciudad de La Comarca. Yo, que por no jugar, no juego ni a la lotería, por mi elección (obligación) laboral me las veo cada año con el azar. Bueno, con el azar y  con los "ciento y la madre" que están por encima mío en la lista.

Toda tu vida pendiente de un hilo, mejor dicho de un numerito; concretamente, el que pongas en la casilla a signar, y ..... ¡¡¡PUMP!!! Felicidades, te vas a culo de mundo a pringar. En realidad, dependo de un número y de una administrativa, la que esté en ese momento (no en el lugar, sino trabajando, porque para ellos eso no es sinónimo). Con la alegría y jovialidad con la que me cogen el teléfono, me las imagino el día crucial limándose las uñas, sin prestar mucha atención a su trabajo y, en el momento final de su jornada, PLAFFF... resuelven: "A ésta la mandamos al carajo".

Como fui de vacaciones a Santiago y acudí a la Misa del Peregrino, me compré un rosario. Y aquí estoy, rezándole al Santo: por favor, por favor, que sea más cerca este año. Yo no creo en estas cosas pero como dicen los gallegos; por si acaso......  En realidad, nunca sabemos donde nos llevan nuestros pasos, pero sufrirlo todos los años es demasiado.

  

PROFESOR EN

<center><strong>PROFESOR EN

Buenas noticias ........ Ayer descubrí que en la Televisión "Nazionalista" Aragonesa reponían Doctor en Alaska y descubrí, ante mi asombro, el paralelismo (para lelos) con mi actual vida en Toricolandia.

Al igual que Alaska, las comunidades pequeñas y endémicas son bastante siniestras. En primer lugar, porque tratan al foráneo, al extranjero, con una sospechosa amabilidad, que solapa las mentes más cerriles que he visto. En un artículo anterior, comparé mi actual ubicación con Twin Peaks (otra serie mítica), pero lo cierto es que soy más un doctor Fleisschman "flipando" con esta gente, que una Laura Palmer a punto de "diñarla" (o, espero que sea así).Todas las comunidades pequeñas encierran miedos atávicos a lo nuevo, a lo de fuera, a todo aquello que pueda producir cambios, etc .... y viven, en aparente tranquilidad, pero conviven con formas de violencia mucho mayores: el caciquismo, la "cerrilidad", el mundo taurino...

El por qué de mi título es fácil de averiguar: "Una y no más, Santo Tomás"   Fleisschman consiguió escapar de Alaska y yo ..... lo voy a intentar.

ESTAMOS EN LA SEMANA DEL AMOR

<center><strong>ESTAMOS EN LA SEMANA DEL AMOR</strong></center>

Lo dice El Corte Inglés ... y si lo dice El Corte Inglés va a misa. Aquí en "La ciudad del minotauro" lo celebran de manera espacial lo de San Regalín ... ¿Lo habéis adivinado? Las bodas de ..... "tonto ella y tonto él" que dice la sabiduría populra y el refranero castellano.

Yo no me quedo este año, y espero que el siguiente tampoco (más que nada, porque espero no estar). Este año voy a celebrar mi semana de los enamorados de una manera muy especial, de hecho, El Corte Inglés debería de inventar la Semana de los hipotecados, de la que en breve pasaré a formar parte, con todas las desventajas que ello conlleva.

Si se creó "el día de la madre", "el día del padre", "el ratoncito Pérez" y demás eventos lúdico-comerciales, ¿por qué no crear "El día del Hipotecado", donde agasar a tu pareja con un mes de carencia,. un euribor súper bajo, y demás quimeras bancarias? Creo que el dueño de El Corte Inglés se llama Isidoro (como el gato) ... Pues, ¡ALA! Isidoro Ahí tienes la idea, el márketing y el bombardeo publicitario es cosa tuya.

Por cierto,   Feliz Día de los Endeudados

LAS VEGAS ES UN BUEN SITIO PARA VIVIR

<CENTER>LAS VEGAS ES UN BUEN SITIO PARA VIVIR</CENTER>

Después de un largo puente, y tiro porque me arrastra la corriente, tenía ganas de volver. Sigo estando en "la ciudad sin AVE", pero empiezo a encontrarle ventajas que nunca creí que le podría ver.

El otro día fui a un concierto de gospel, pero el surrealismo turolense hizo que se celebrara en una iglesia, católica para más señas, pero que por su estética a mí me recuerda más a un casino de Las Vegas.
¡Las Vegas! De ahí justo era la cantante, que a pesar de estar "un mucho" entrada en carnes se movía de un lado a otro del ¿altar? como un felino. Ella consiguió que los turolenses, gente fría por clima, se levantaran de las bancadas y, alzando sus manos al cielo, le rezaran a Dios entonando los cantos de donde Shakespeare recibió su nombre.
Esto no pasa en "la ciudad del viento", lo más parecido que he visto es cuando cierta amiga mía se toma "dos" copas y se convierte en "Charliiin Ssspiteri", la cantante de Texas.

 

Además de vivir una experiencia cuasi-religiosa, conocí a Fina, una amable ancianita, adicta a todo tipo de conferencias y actos culturales, que amablemente me ayudó a colarme en primera fila del concierto, a pesar de que habíamos llegado las últimas.

En fin, nuevamente descubro que el mundo no es tan pequeño, y que sitios como éste tienen su punto de locura (divertida). Espero que el plan de señor Zapatero no lo estropee (mucho).

HE DESCUBIERTO EL SECRETO DE LA ETERNA JUVENTUD

<center><strong>HE DESCUBIERTO EL SECRETO DE LA ETERNA JUVENTUD</strong></center> O por lo menos eso creo, porque cierta entidad financiera -azulgrana y muy popular por estas tierras mañas- me sigue concediendo el honor de ser titular de una tarjeta de crédito joven , a pesar de haber superado con creces el límite de edad para poseerla.

Yo la rayo -quizás por su uso excesivo- y solicito un duplicado (más). Ellos me la devuelven a conceder con más años de no caducidad, así que soy eternamente joven -en cuanto al banco se refiere, por lo menos-.

Lo cierto es, que pertenezco a esa franja difusa de edad en la que no te puedes considerar ni joven, ni viejo. Y, llevo marcado en mi frente, el estigma de esa cifra diabólica: el 26. Cuando eres menor de 26, eres "joven",entras dentro de la seguridad privada de tus padres, y tienes contratos para tu móvil baratísimos. Si eres mayor de 26, lo único que te puedes hacer el carnet "+ 26", pero si tienes 26... ni eso. Así que ya lo sabéis, Generación del 78 , uno tiene la edad de la que se siente.

¿EXISTE EL DERECHO AL HONOR EN LOS BARES?

El pasado sábado, día 11 de Diciembre, "zaragocee" con una amiga por los bares del Casco Viejo. Todo iba bien, hasta que a las 6 a.m, con unas copas y poca cabeza, mi amiga se dirigió a la barra.
Allí, con unos utensilios y mañosidad inusituada, mi amiga se empezó a liar un porro en la barra. La reacción inmediata de la camarera fue recriminarle su actitud y actos ilegales, pero sobre todo su chulería: "Eres muy indiscreta, ¿no?" - acompáñensen esta palabras con contoneo de cadera y cara de barbo disecado-
Todo esto ocurrió ante mi atónita mirada y los comentarios del típico borracho de bar:"Que poco talento tenemos, que poco talento...hip".

El bar en cuestión era El Balcón , y la DENUNCIA viene ahora. La camarera amenazó a mi amiga con llamar a los de seguridad, y ella, tras la barra, casi sin asomarse, respondió: "pueggg... llámalos". Cuando vinieron los dos gorilas, la invitaron a marcharse, y también a mí.


Ante mi negativa y mi declaración de inocencia, uno de los simios -anteriormente mencionados- sin mediar palabra, me retorció el brazo por detrás. Ahí se fueron al suelo, mi derecho al honor, mi derecho a la presunción de inocencia ... y mis buenas formas.

Todo derivó en una batalla campal, con insultos hacia nuestras personas por parte de los camareros -más FUMAOS que mi amiga, diría yo-. Cuando una de las personas que estaba con nosotras trató de defenderme, el camarero gritó: "Echad a ése también".
MORALEJA: No vayáis al Balcón

No os liéis porros en la barra

No dejéis que gentuza como los "seguratas" os agredan porque se crean importantes por llevar un pinganillo en la oreja.

¡POR FIN SE ACABARON LAS FIESTAS DEL PILAR!

<center>¡POR FIN SE ACABARON LAS FIESTAS DEL PILAR!</center> Sí, amigos, siento decir esto, pero las circunstancias obligan: en estos nueve días he descubierto una confabulación judáico-masónica, venida del más allá, que ha decidido estropear mis días de asueto. Me refiero a un grupo de conciudadanos, claramente reconocibles por sus vestimentas (pantalón blanco, blusón en diferentes colores –según su pertenencia- y sobre todo, como accesorios imprescindibles: chapas diversas y cachirulo). Dicho grupo social subversivo -ya sabréis que estoy de esos individuos llamados peñistas- que durante estos nueve días han decido morar en mi “barrio”, en pleno centro de la ciudad, y dejar ahí todo tipo de inmundicias y desperdicios.

Lo cierto es que esta plaga bíblica no sólo la sufrimos durante las fiestas en honor a la patrona de la ciudad, desgraciadamente, existe la costumbre ancestral de celebrar todo tipo de acontecimientos (religiosos, sociales y políticos) en el centro histórico. En Navidad: la cabalgata de Reyes, en Semana Santa; las procesiones, durante todo el año; las manifestaciones (por el transvase, por el león marino… por lo que sea) y las huelgas, y así todo el año.

Y yo me pregunto, ¿por qué no llevar todas estas interesantes manifestaciones desde el punto de vista antropológico (hay que ser antropólogo para entender y soportar muchas de ellas) cada año a un barrio distinto? ¿Qué le parece mi propuesta Señor Belloch? No, claro que no, los peñistas quieren un Gracasa cerca de su casa, muchos Sabecos, y todos piden autobuses, conexiones a la estación … ¿Pero a que nadie pide las fiestas en sus calles?

Dejo aquí el artículo, para una posterior investigación de campo: voy a infiltrarme entre ellos y tratar de exterminarlos desde dentro. El título del libro será: “El año que fui peñista” (creo).
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