NUEVOS CAMINOS, NUEVOS RETOS
Este año me toca dar clases en Diversificación (un programa adaptado, lleno de buenas intenciones, pero no sé si de buenos resultados). Lo cierto es que, nuevamente, soy novata y me toca aprender casi tanto como mi alumnado.
Las cosas no se entienden desde fuera y, desde dentro, a veces todo resulta muy raro. En realidad todos seguimos un camino diversificado: el camino que marcan nuestros propios pasos y, en ocasiones, los demás entorpecen o facilitan nuestros pasos. Siempre he pensado que la vida es como un libro de ésos de "vive tu propia aventura"; cuando pasas la página, te preguntas qué habría pasado.
En fin, que mis chicos son muy majos pero están un poco "desorientados" ...casi tanto como su profe.
P.D: seguiré informando.
O por lo menos eso creo, porque cierta entidad financiera -azulgrana y muy popular por estas tierras mañas- me sigue concediendo el honor de ser titular de una tarjeta de crédito
Sí, amigos, siento decir esto, pero las circunstancias obligan: en estos nueve días he descubierto una confabulación judáico-masónica, venida del más allá, que ha decidido estropear mis días de asueto. Me refiero a un grupo de conciudadanos, claramente reconocibles por sus vestimentas (pantalón blanco, blusón en diferentes colores según su pertenencia- y sobre todo, como accesorios imprescindibles: chapas diversas y cachirulo). Dicho grupo social subversivo -ya sabréis que estoy de esos individuos llamados peñistas- que durante estos nueve días han decido morar en mi barrio, en pleno centro de la ciudad, y dejar ahí todo tipo de inmundicias y desperdicios.