Blogia
María en el país de los mierdecillas

LA CEGUERA DE LOS GENIOS

<center><strong>LA CEGUERA DE LOS GENIOS</strong></center> No sé cuál será la última imagen que guarda mi abuelo de mí en su cabeza, posiblemente sea de unos doce o trece años. Mi recuerdos de infancia están inevitablemente unidos a la progresiva pérdida de visión de mi abuelo, gracias a unas cataratas que se convirtieron en nubes blancas, en muy poco tiempo.


Pero, aunque el mundo ha ido desapareciendo poco a poco ante sus ojos, ha sabido construir un mundo nuevo, o –mejor dicho- hacer que el mundo se adapte a su nuevo estado. No sé porqué hay gente que se empeña en que se deben de adaptar ellos.
Mi abuelo es capaz de aparentar ante los demás una normalidad que abruma si sabes su secreto, son pequeñas artimañas que le ayudan como empujar toda la comida al centro del plato, mantener una organización rigurosa del sitio de los objetos... ¿Orgullo? –pensaréis- no, inteligencia y genio. Mi abuelo me recuerda cada vez más a Borges, quien también creó mundos maravillosamente nuevos en sus cuentos, y nos permitió compartirlos. Gracias, abuelo.

1 comentario

Ángel -

Muy bonita dedicatoria. La ceguera no tiene porqué ser un drama insalvable, sino que puede desarrollar cualidades que más quisiéramos los videntes.
Saludos!