
Si algo se respira estos días por "la ciudad del jamón" es indignación. Con todo eso de Zapatero y su plan especial, aquí el talante no convence, ni conquista, ni consiente, por lo que los habitantes de esta minúscula parte del mundo se echan a la calle con pancartas, velas, caricaturas y lo que les echen.
Me estoy contagiando de tanta mala leche -aunque siempre he tenido algo- desde que "resido temporalmente" aquí me doy cuenta de que en todas partes cuecen habas, pero en algunas las habas ya están requemadas -ya me entendéis, supongo-. En fin, que me parece muy bien que se manifiesten, que salgan a la calle, pero no que quemen coches (salvo que sea el de Zapatero). Yo todavía no me siento tan apegada a la provincia (ni al mundo entero) como para ir con ellos ... aunque si lo suficientemente concienciada para dedicarles este artículo. Resiste "Turolé", resiste "Numancia", y arrepiéntete Zapatero
Por cierto, pronto llega un largo puente, y me largaré de aquí, sin mirar atrás y sin que de mis ojos salga ninguna lágrima. El resentiemiento del "interino exiliado" habita todavía dentro.