
Nunca dejamos de aprender. Ésa es la mejor lección que les puedo dar a mis alumn@s, y que -a veces- la realidad me da a mí. El otro día -otro "capitulito" de tutoría- va una madre y me dice que su hijo no va a leerse mi lectura OBLIGATORIA porque en el mismo se invoca a los muertos, y ellos no quieren que lea sobre esos temas. No diré a que religión o secta pertenece, pero trataré de describir mi cara de sorpresa, de atónito, de boquerón de boca abierta, de "flipado"...
¡Madre mía! Hay gente que hila tan fino que la lía. ¿Y ahora qué? ¿Existe alguna lectura políticamente correcta para todo el mundo? ¿La literatura no es ficción y la vida no supera a la ficción, por ejemplo, con el ejemplo mismo? Y yo, con cara de besugo, y con el cerebro haciendo chispas, pensando: ¿dónde está la cámara oculta? No dejamos de aprender: que se lo digan a mi Ibiza, con la nueva raya que luce en la carrocería, porque otra vez olvidé la ley de impenetrabilidad de los cuerpos. Creo que hasta la muerte seguimos aprendiendo, o desaprendiendo lo aprendido, nunca sabemos lo que nos espera al girar la esquina y, cuando lo sabemos... ya nos hemos chocado con la farola.
Un día que no hayas amado o aprendido, es un día perdido.