
El otro día-del espectador- fui con
Miss Buñuel a visionar
"Life acuatic", una peli muy interesante y experimental. Desde que la vi, me rondan por la cabeza todas las películas que he visto cuya acción se desarrolla bajo el mar.
Y aquí viene la reflexión: ¿por qué todas dan miedo? Yo soy de la generación de
"Tiburón" (con sus degenerativas y degeneradas continuaciones: II, III,IV y ¿V?) y por lo tanto, una víctima más que ya no se volvió a bañar con tranquilidad en las horteras playas de Gandía, Miami playa -que no Beach- y Oropesa del mar.
También sufrí los efectos secundarios de "Piraña" -y no me refiero al chico "entrado en carnes" de Verano Azul (que traumatizó más a madres que a hijos, creo)- después de ver esa película, mis veraneos de campamentos ya no fueron lo mismo.
De la filmografía más reciente cabe destacar: "Deep blue sea" -donde la muerte de Samuel L. Jackson es magistral, ¡al tiburón sólo le falta hacer una pirueta!- y "Open water".
A diferencia de todas éstas, "Life acuatic" es una película vital, llena de humor -aunque sea absurdo- y es de agradecer que por una vez, el que la acción transcurra debajo del agua no sea sinónimo de miedo. Por cierto, muy interesante la visión que da de la vida en un submarino, pero me sigo quedando con "20.000 leguas de viaje submarino" (el libro, claro).